lunes, 13 de julio de 2015

EL LOBO QUE ADORABA LAS OVEJAS
(Cuento africano)
(Ilustración - Fuente: Internet)



Erase una vez un lobo que le encantaban las ovejas. Se subía a lo alto de una colina para observar como comían el pasto fresco  y mientras las miraba él pensaba con una gran sonrisa “Que sigan comiendo y cuando estén bien gorditas me las comeré yo”
Había una oveja especialmente rechoncha al que el lobo le tenía puesto el ojo.

Un día bajó de la colina y se acercó a la oveja y se la quedó mirando fijamente. La oveja pensó que era muy bonita y que por eso la miraba, pero cuando vio al lobo babear y relamerse se dio cuenta que no la miraba por lo bonita sino por que quería comérsela. La pobre oveja se puso a temblar y rápidamente pensó como salir de aquel problema entonces le dijo:

- Hola lobo, que haces por aquí.

- Pues mirando lo hermosamente gorda que estás y lo bien que lo voy a pasar comiéndote.

- No creas, no estoy tan gorda. Si me das unos días para seguir comiendo, seguro me podré más gorda y tendré más carne. Pero si vuelves en un mes, te aseguro que seré la oveja más deliciosa que hayas probado jamás.

El lobo era tan goloso que inmediatamente aceptó el trato.

-Volveré dentro de un mes y te estaré observando.- dijo el lobo.

Al cabo de un mes el lobo volvió a buscar a la oveja y la encontró tendida de espaladas y con las patas apoyadas en una roca muy grande.

- No te imaginas cuánto me alegro de que estés aquí! – dijo la oveja jadeando- Esta roca está a punto de caer sobre la casa del granjero y si no llego a impedirlo con mis patas seguro mata a mi dueño y no tendrías ni una sola oveja que comer porque nos habrían vendido de inmediato.

Entonces el lobo dijo:

- Todas las ovejas vendidas! ¡No puede ser! tengo que impedirlo como sea!

Sin pensarlo dos veces, se deslizó junto a la oveja y apoyó con fuerza sus patas contra la roca.

- ¡Muchas gracias lobo!- exclamó la oveja mientras se alejaba corriendo hacia el rebaño- ¡Volveré en cuando haya descansado!

El lobo pasó tres días enteros bajo la roca y sin poder dormir, esperando que regrese la oveja. Agotado por el esfuerzo pensó “Si no salgo de aquí pronto esta roca me aplastará a mi”. Así que con mucho cuidado salió de debajo de la roca pero al salir de allí, la roca no se movió ni un poquito.

- ¡Esta oveja sinvergüenza me ha tomado el pelo! – gritó el lobo y hecho una furia se fue a buscar a la oveja.

Cuando llegó dio un grito muy fuerte:

- ¡Es hora de cenar oveja!

Entonces la oveja tratando de mantener la calma dijo:

-Es una verdadera lástima lobo, porque si me comes ahorita no podrás probar el delicioso queso que esta noche flotará sobre el lago.

- Bueno, no pasa nada si espero hasta la noche, un buen trozo de queso es el aperitivo perfecto- Pensó el lobo que hacía un mes no comía nada.

Cuando anocheció la luna llena se elevó en el cielo. La oveja acompañó al lobo al lago y le mostró el enorme queso redondo que resplandecía sobre la superficie del agua.

Nada más al verlo el lobo se lanzó de cabeza al lago pero por mas que se acercaba al queso no conseguía morderlo.
Le daba bocado tras bocado y solo se llenaba de agua, hasta que por fin, se dio por vencido.
El lobo salió arrastrándose del lago agotado por tanto esfuerzo, entonces una rana que estaba mirando todo le dijo:

- ¿Qué haces?

- Tratando de comerme el queso.

-¿El queso?, mira lo tonto eres, esa es la luna, has estado tratando de comerte el reflejo de la luna en el agua, ¡cabeza hueca!

- ¡Gggrrrr! – gruño el lobo- ¡Esa maldita oveja me las va a pagar, nadie se burla de mi!

El lobo se sacudió y salió corriendo por la oveja.

- ¡Eso no era queso, mentirosa!- dijo el lobo gruñendo furioso- ¡era el reflejo de la luna!

- Lo siento mucho lobo, pero no era mi intención engañarte. Por favor te ruego que me perdones, soy mas que una tonta oveja.

- ¿Perdonarte?, no, ya me has engañado dos veces, así que ahora te comeré!

Entonces el lobo abrió la boca tanto que hubiera podido tragarse a la oveja de un solo bocado.

- Está bien, esta bien – dijo la oveja temblando- Pero antes de morir quiero pedirte un favor, uno chiquito.

- ¿Un favor?, ¿después de todos los engaños quieres que te haga un favor?- dijo el lobo.

- Es uno chiquitito, no seas malo. Lo único que quiero es que me tragues entera. Me horroriza pensar que vas a descuartizarme con esos dientes afilados y que después me masticaras  poco a poco.

Al lobo le daba lo mismo tragarse a la oveja de un bocado o saborearla. Lo único que quería era comerse a la oveja cuanto antes.

- Bueno como prefieras- dijo el lobo y abrió la boca lo mas grande que pudo.

- Por favor cierra los ojos y da un paso atrás, yo correré y me meteré a tu boca.
El lobo cerró los ojos, abrió la boca  y en un instante el pobre animal no paraba de toser y escupir porque se asfixiaba. Y es que la oveja le había metido en la boca una buena mata de plantas repletas de espinas.

- ¡Que sabor tan asqueroso tienes oveja!¡ pinchas y sabes muy mal!- gritaba el lobo mientras corría desesperado hacia el lago para calmar con el agua su garganta ardiente- ¡Prefiero morir antes que comerme otra oveja asquerosa!

Y dicen que desde ese día el lobo nunca más volvió a intentar si quiera comerse una oveja.


FIN.

viernes, 19 de junio de 2015

LOS TRES CERDITOS
(Cuento popular)
(Ilustraciones-Fuente: Internet)



Había una vez tres cerditos que eran hermanos que vivían en una cabaña pequeñita en el corazón del bosque. Un día su mamá los llamó y les dijo:

- Hijitos, en esta pequeña casa ya no entramos todos juntos así que ha llegado el momento de que ustedes hagan sus propias casas.

Los tres cerditos aceptaron pero antes de partir su mamá les dijo:

- ¡No olviden, deben tener mucho cuidado con el lobo!

- No te preocupes mamita, lo tendremos- contestaron y después de llenarla de besos partieron.

De pronto llegaron a un claro en el bosque, cerca de al río y es ahí donde deciden construir sus casitas.

-La mía será de paja - dijo el más pequeño de los cerditos-, la paja es blanda y se puede sujetar con facilidad . Terminaré muy pronto y podré ir a jugar.

El hermano mediano decidió hacer su casa de madera:

-Puedo encontrar un montón de madera por los alrededores (explicó a sus hermanos), construiré mi casa en un santiamén con todos estos troncos y me iré también a jugar.

Pero el hermano mayor no estaba de acuerdo, así que él decidió construir su casa con ladrillos.

- Aunque me cueste mucho esfuerzo, será muy fuerte y resistente, y dentro estaré a salvo del lobo. Le pondré una chimenea para asar zanahorias y preparar deliciosos caldos.

Cuando las tres casitas estuvieron terminadas, los cerditos cantaban y bailaban en la puerta, felices por haber acabado con el problema.

El lobo los había estado observando a lo lejos mientras pensaba: “A uno me lo como estofado, al otro lo meteré al horno y con el tercero preparé un sabroso caldo”, mientras se relamía y salivaba.

Entonces esperó el momento indicado hasta que por fin llegó.
Una mañana el cerdito menor estaba jugando por los alrededores cuando vio venir al lobo. Rápidamente se metió a su casa de paja y cerró la puerta.

El lobo se acercó y tocó mientras decía:

- ¡Ábreme la puerta!

- ¡No te voy a abrir la puerta lobo malo! – contestó el cerdito aterrado. 

El lobo dijo:

- Si no me abres, ¡soplaré y soplaré y tu casa derrumbaré!

- No importa mi casa es resistente, sopla lo que quieras.

Entonces el lobo tomo aire y sopló con todas sus fuerzas y la casa del pobre cerdito salió volando por los aires con cerdito y todo.

El cerdito menor cayó en el pasto y se levantó del jardín como pudo y comenzó a correr a la casa de su segundo hermano, el que había hecho su casa de madera.

 -¡Nos comerá el Lobo Feroz! ¡Entremos a tu casa!-gritaba el cerdito alertando a su hermano. Pronto los dos estaban metidos en la casa temblando y el lobo toco y dijo:

- ¡Ábranme la puerta!

- ¡No te vamos a abrir la puerta lobo malo! – contestaron los cerditos asustados. Entonces el lobo dijo:

- Si no me abren, ¡soplaré y soplaré y su casa derrumbaré!

- No importa esta casa es resistente, sopla lo que quieras.

Entonces el lobo tomo aires y sopló muy fuerte tirando por los aires la casa de madera con los cerditos incluidos.

Cayeron sobre el pasto y como pudieron se levantaron y fueron corriendo a la casa del tercer hermano, el que había hecho su casa de ladrillos.

 -¡Nos comerá el Lobo Feroz! ¡Entremos a tu casa!-gritaban los cerditos alertando a su hermano mayor. Pronto los tres estaban metidos en la casa temblando y el lobo toco y dijo:

- ¡Ábranme la puerta!

- ¡No te vamos a abrir la puerta lobo malo! – contestaron los cerditos asustados. Entonces el lobo dijo:

- Si no me abren, ¡soplaré y soplaré y su casa derrumbaré!

- No importa, esta casa es resistente, sopla lo que quieras.

Entonces el lobo como ya había tirado dos casas no le pareció mala idea seguir soplando, así que tomo aire y sopló muy fuerte, pero la casa no se movió. Volvió a tomar aire y volvió a soplar pero nada, la casa no se movía.

Le dio tanta rabia que comenzó a gritar:

- ¡Esta casa no se mueve! ¿Que hago ahora?- Entonces revisando la casa notó que en el techo había una chimenea, así que dijo:

- ¡Por ahí me meteré!

Trepó por la pared y se metió por la chimenea. Se deslizó hacia abajo... Y cayó ¡Plafff! en el caldero donde el cerdito mayor estaba hirviendo sopa de nabos. Escaldado y con el estómago vacío salió huyendo de aquel lugar y escapó de allí dando unos terribles aullidos que se oyeron en todo el bosque. Y mientras corría juró nunca más acercarse a los tres cerditos, ¡Nunca!

Los dos cerditos entonces construyeron sus casas de ladrillos y el hermano mayor los ayudó y dicen que vivieron muy felices en el bosque.

Fin.