miércoles, 5 de agosto de 2015

LA JOVEN Y EL PRÍNCIPE
(Leyenda China)
(Ilustración - Fuente: Internet)



Hace muchos, muchos años, en China vivía un príncipe en la región norte que iba a ser coronado emperador. Él era apuesto, inteligente, valiente y lo tenía todo para ser un buen emperador, todo menos una cosa: no estaba casado.

Así que para solucionar este problema se organizó un concurso entre las muchachas de la corte para que el príncipe pudiera escoger a su futura esposa. El concurso sería complicado puesto que el príncipe impondría un desafío a todas ellas y quien lo consiguiera realizar sería su esposa.

Una anciana que servía en el palacio hacía muchos años, escuchó los comentarios sobre los preparativos. La anciana tenía una hija profundamente enamorada del príncipe. Cuando llegó a su casa le contó todo a su hija y ésta le dijo que quería ir a la celebración. La madre, sorprendida, le preguntó:

- "Hija mía, todas las muchachas más bellas y ricas de la corte estarán allí. ¿No sería mejor olvidarte del príncipe y buscarte otro pretendiente? "

Y la hija respondió: 

- "No, querida madre. Yo sé que jamás seré escogida, pero es mi oportunidad de estar ahí e intentarlo. Si no lo consigo al menos por algunos momentos habré estado cerca del príncipe." 

Esa misma noche, la joven llegó al palacio del príncipe. Allí estaban todas las muchachas más bellas, con las más bellas ropas, con las más bellas joyas y con las más determinadas intenciones. De pronto, apareció el príncipe y anunció el desafío: 

- "Daré a cada una de ustedes una semilla. Aquella que me traiga la flor más bella dentro de seis meses será escogida por mí, para que sea mi esposa y futura emperatriz de China".

El tiempo pasó y la dulce joven se entregaba en cuerpo y alma a cuidar a su semilla a pesar de no tener mucha experiencia en jardinería. Ella sabía que si lo hacía con mucha paciencia y ternura, no tendría que preocuparse con el resultado. Pasaron tres meses y nada brotó. La joven intentó todos los métodos que conocía pero nada había nacido.

Por fin pasaron los 6 meses, pero la joven no tenía flor. A pesar de ello fue al palacio para ver al príncipe. A su alrededor había muchas damas, cada una con su flor. 

Finalmente, llegó el momento esperado y el príncipe observó a cada una de las pretendientes con mucho cuidado y atención. El silencio inundó la sala y sólo se rompió cuando el príncipe dijo:

- "Me casaré con la joven sin flor". 

Un murmullo de desaprobación se oyó en la sala, pero el príncipe replico: 

- "Es la única que merece ser emperatriz de China puesto que es la única que ha sido honesta. Todas las semillas eran estériles".

Así pues, el príncipe y la joven se casaron y fueron felices y sinceros para siempre.

FIN.

lunes, 13 de julio de 2015

EL LOBO QUE ADORABA LAS OVEJAS
(Cuento africano)
(Ilustración - Fuente: Internet)



Erase una vez un lobo que le encantaban las ovejas. Se subía a lo alto de una colina para observar como comían el pasto fresco  y mientras las miraba él pensaba con una gran sonrisa “Que sigan comiendo y cuando estén bien gorditas me las comeré yo”
Había una oveja especialmente rechoncha al que el lobo le tenía puesto el ojo.

Un día bajó de la colina y se acercó a la oveja y se la quedó mirando fijamente. La oveja pensó que era muy bonita y que por eso la miraba, pero cuando vio al lobo babear y relamerse se dio cuenta que no la miraba por lo bonita sino por que quería comérsela. La pobre oveja se puso a temblar y rápidamente pensó como salir de aquel problema entonces le dijo:

- Hola lobo, que haces por aquí.

- Pues mirando lo hermosamente gorda que estás y lo bien que lo voy a pasar comiéndote.

- No creas, no estoy tan gorda. Si me das unos días para seguir comiendo, seguro me podré más gorda y tendré más carne. Pero si vuelves en un mes, te aseguro que seré la oveja más deliciosa que hayas probado jamás.

El lobo era tan goloso que inmediatamente aceptó el trato.

-Volveré dentro de un mes y te estaré observando.- dijo el lobo.

Al cabo de un mes el lobo volvió a buscar a la oveja y la encontró tendida de espaladas y con las patas apoyadas en una roca muy grande.

- No te imaginas cuánto me alegro de que estés aquí! – dijo la oveja jadeando- Esta roca está a punto de caer sobre la casa del granjero y si no llego a impedirlo con mis patas seguro mata a mi dueño y no tendrías ni una sola oveja que comer porque nos habrían vendido de inmediato.

Entonces el lobo dijo:

- Todas las ovejas vendidas! ¡No puede ser! tengo que impedirlo como sea!

Sin pensarlo dos veces, se deslizó junto a la oveja y apoyó con fuerza sus patas contra la roca.

- ¡Muchas gracias lobo!- exclamó la oveja mientras se alejaba corriendo hacia el rebaño- ¡Volveré en cuando haya descansado!

El lobo pasó tres días enteros bajo la roca y sin poder dormir, esperando que regrese la oveja. Agotado por el esfuerzo pensó “Si no salgo de aquí pronto esta roca me aplastará a mi”. Así que con mucho cuidado salió de debajo de la roca pero al salir de allí, la roca no se movió ni un poquito.

- ¡Esta oveja sinvergüenza me ha tomado el pelo! – gritó el lobo y hecho una furia se fue a buscar a la oveja.

Cuando llegó dio un grito muy fuerte:

- ¡Es hora de cenar oveja!

Entonces la oveja tratando de mantener la calma dijo:

-Es una verdadera lástima lobo, porque si me comes ahorita no podrás probar el delicioso queso que esta noche flotará sobre el lago.

- Bueno, no pasa nada si espero hasta la noche, un buen trozo de queso es el aperitivo perfecto- Pensó el lobo que hacía un mes no comía nada.

Cuando anocheció la luna llena se elevó en el cielo. La oveja acompañó al lobo al lago y le mostró el enorme queso redondo que resplandecía sobre la superficie del agua.

Nada más al verlo el lobo se lanzó de cabeza al lago pero por mas que se acercaba al queso no conseguía morderlo.
Le daba bocado tras bocado y solo se llenaba de agua, hasta que por fin, se dio por vencido.
El lobo salió arrastrándose del lago agotado por tanto esfuerzo, entonces una rana que estaba mirando todo le dijo:

- ¿Qué haces?

- Tratando de comerme el queso.

-¿El queso?, mira lo tonto eres, esa es la luna, has estado tratando de comerte el reflejo de la luna en el agua, ¡cabeza hueca!

- ¡Gggrrrr! – gruño el lobo- ¡Esa maldita oveja me las va a pagar, nadie se burla de mi!

El lobo se sacudió y salió corriendo por la oveja.

- ¡Eso no era queso, mentirosa!- dijo el lobo gruñendo furioso- ¡era el reflejo de la luna!

- Lo siento mucho lobo, pero no era mi intención engañarte. Por favor te ruego que me perdones, soy mas que una tonta oveja.

- ¿Perdonarte?, no, ya me has engañado dos veces, así que ahora te comeré!

Entonces el lobo abrió la boca tanto que hubiera podido tragarse a la oveja de un solo bocado.

- Está bien, esta bien – dijo la oveja temblando- Pero antes de morir quiero pedirte un favor, uno chiquito.

- ¿Un favor?, ¿después de todos los engaños quieres que te haga un favor?- dijo el lobo.

- Es uno chiquitito, no seas malo. Lo único que quiero es que me tragues entera. Me horroriza pensar que vas a descuartizarme con esos dientes afilados y que después me masticaras  poco a poco.

Al lobo le daba lo mismo tragarse a la oveja de un bocado o saborearla. Lo único que quería era comerse a la oveja cuanto antes.

- Bueno como prefieras- dijo el lobo y abrió la boca lo mas grande que pudo.

- Por favor cierra los ojos y da un paso atrás, yo correré y me meteré a tu boca.
El lobo cerró los ojos, abrió la boca  y en un instante el pobre animal no paraba de toser y escupir porque se asfixiaba. Y es que la oveja le había metido en la boca una buena mata de plantas repletas de espinas.

- ¡Que sabor tan asqueroso tienes oveja!¡ pinchas y sabes muy mal!- gritaba el lobo mientras corría desesperado hacia el lago para calmar con el agua su garganta ardiente- ¡Prefiero morir antes que comerme otra oveja asquerosa!

Y dicen que desde ese día el lobo nunca más volvió a intentar si quiera comerse una oveja.


FIN.