domingo, 9 de enero de 2011

El Genio

(Cuento de la India)

(Ilustración - fuente: Internet)

En la India, había una familia muy pobre que carecía de todo y pasaban muchas necesidades, mientras que a su vecino no le faltaba de nada y vivía en una casa magnífica rodeada de un esplendoroso jardín.

La mujer del hombre pobre era bastante envidiosa y se preguntaba de dónde habría sacado los bienes su vecino, así que decidió espiarle y un día vio que el vecino daba tres palmadas y al instante aparecía un genio que llevaba una enorme espada en la cintura; el vecino le dio todo tipo de órdenes sobre el mantenimiento, limpieza y abastecimiento de la casa y el genio las cumplió de inmediato.

La mujer volvió corriendo donde estaba su marido y le contó lo que había visto.


- Tienes que pedirle que nos preste el genio, así tendremos de todo como él y dejaremos de pasar penalidades - le dijo entusiasmada.


El marido era un poco reacio, pero ante la constante insistencia de la mujer accedió a ir a hablar con el vecino. Llamó a la puerta y su vecino le abrió: 


- Hola, vecino, vengo a pedirte un grandísimo favor. Mi mujer ha visto que tienes un genio que te ayuda a realizar todas las tareas de la casa y que te consigue todo lo que le pides, nosotros no tenemos nada y pasamos muchas penurias, me gustaría que me prestaras una temporada al genio para así poder dejar de ser tan pobres y conseguir tener algunos bienes - le dijo con gran vergüenza.


El vecino le miró compasivo y contestó: 


- De acuerdo, te prestaré a mi genio, pero te advierto que no es tan fácil como parece. Cuando se invoca a este genio hay que estarle mandando hacer cosas constantemente, porque si no se hace así, se enfadará y con la gran espada que lleva a la cintura te cortará la cabeza; te lo advierto de nuevo, no es tan fácil como parece estarle mandando cosas constantemente, así que ten mucho cuidado.

Mira yo me marcho de viaje y tardaré un par de días en volver, te lo dejo ese tiempo. Lo único que tienes que hacer para invocar al genio es dar tres palmadas y él aparecerá ante ti.


El marido volvió corriendo con gran alegría hasta donde estaba su esposa: 


- Mira, me ha dejado la jarra que contiene el genio y está a nuestra disposición mientras nuestro vecino esté de viaje. ¡Lo he conseguido! Dejaremos de ser pobres, tendremos de todo y nada faltará a nuestros hijos. ¡Qué alegría!.


La mujer estaba muy impaciente por empezar a pedir cosas y le dijo que invocara al genio de inmediato. El marido dio tres palmadas y al instante el genio apareció ante ellos entre una nube de humo, era impresionante por su gran tamaño, sus lujosas ropas y por la enorme espada que portaba a la cintura: 


- Hola mi amo, dime qué deseas - dijo el genio.


Tanto el esposo como la mujer se pusieron muy contentos de tener a su disposición al genio y comenzaron a pedir de inmediato: 


- Quiero que nos construyas una mansión espléndida - dijo la mujer.


El genio chasqueó los dedos y al instante apareció ante ellos una mansión magnífica, muy grande y vistosa. Los esposos se quedaron maravillados ante la belleza y esplendor de la mansión y comenzaron a dar saltos de alegría. 


- Ahora llena la mansión de estupendos muebles - continuó el marido. 


El genio volvió a chasquear los dedos y la mansión se llenó de unos muebles muy lujosos.


- Ahora queremos buenos ropajes para nosotros y para nuestros hijos. 


Este deseo también se vio satisfecho al instante y así sucesivamente con todo lo que iban pidiendo, todos su deseos eran cumplidos de inmediato.


Cuando el matrimonio y sus hijos estuvieron vestidos con muy buenas ropas e instalados en al mansión se les ocurrió pedir los más ricos manjares que se pudieran concebir para así poder comer hasta saciarse, cosa que nunca habían hecho.


- Bueno, genio, ahora déjanos un rato mientras comemos esta espléndida comida que nos has traído", - dijo el marido; pero el genio se le quedó mirando fijamente y le dijo: 


- Mi amo, ¿qué más deseas ahora?. 


Al ver que no le decían nada, ya que estaban comiendo con avidez, el genio puso cara de enfado y comenzó a desenvainar muy lentamente su espada. El marido se puso pálido y comenzó a balbucear: 


- Espera, espera, ahora quiero que me hagas un magnífico jardín. 


El genio chasqueó los dedos y el jardín estuvo construido al instante. Así que apenas pudieron disfrutar de la estupenda comida ya que tenían que seguir ordenado cosas al genio. Le hicieron construir un estanque y un riachuelo en el jardín, luego un puentecito sobre el riachuelo, pronto se les acabaron las ideas sobre qué pedir al genio, así que este volvió a enfadarse y comenzó a desenvainar la espada. Entonces le mandaron que deshiciera algunas de las cosas que había construido y luego que las volviera a construir porque ya no sabían que más mandarle.


- Quita el puente del riachuelo, deshaz el estanque, vuelve a hacerme otro estanque mejor, cambia los muebles de la casa... 


Le mandaban ya casi con angustia por que todas las órdenes eran cumplidas al instante y no podían parar ni un momento ya que el genio se enfadaba y les amenazaba con su espada.

Al llegar la noche apenas pudieron dormir ya que tenían que turnarse para dar órdenes al genio y así siguieron de muy mala manera ya que el genio en seguida estaba presto a sacar la espada y cortarles la cabeza en cuanto dejaban de mandarle cosas constantemente.


Al segundo día ya no podían más y el marido acudió muy temprano a la casa del vecino para ver si había regresado. Llamó a la puerta y el vecino le abrió. 


- Tienes que ayudarme - le dijo angustiado - no puedo más, el genio no me deja vivir, ni disfrutar de todo lo que me ha dado; ya no sé que más mandarle y en cualquier momento va a acabar cortándome la cabeza, estoy desesperado, no sé que voy a hacer.


El vecino le miró con comprensión y le dijo:


- Te lo advertí, no es fácil estar dándole ordenes siempre; pero no te preocupes yo sé como dominar al genio.


Juntos acudieron a la casa del matrimonio y el vecino ordenó al genio:


- Genio, construye un pozo en el jardín que llegue hasta el centro de la tierra. - El genio chasqueó los dedos y al instante el pozo estuvo construido.


- Bien, ahora coloca un poste en el centro del pozo que también llegue hasta el centro de la tierra - Y el genio lo hizo. 


- Muy bien, ahora quiero que subas y bajes por el poste hasta que yo te diga - con lo que el genio se puso a subir y bajar por el poste.


El vecino se volvió hacia el hombre y le dijo:


- Ves, no era tan difícil dominar al genio, pero hay que saber cómo hacerlo y qué ordenarle. 


Éste suspiró aliviado ya que algo que en un principio había creído ser una cosa estupenda se había transformado en una angustia ya que varias veces había estado a punto de perder la cabeza.


Al cabo de bastante tiempo el genio llamó a su amo para decirle que estaba cansado de subir y bajar por el poste, y que si le dejaba volver a su jarra, él solo haría lo que le mandaran sin agobiar a su dueño y sin utilizar más la espada.

domingo, 5 de diciembre de 2010


Llegó Diciembre, realmente este año se fue volando...y ha sido un año maravilloso, donde conocí a gente entrañable, donde aprendí de mis errores, donde me levanté de varias caidas y curé muchas heridas. Fué un año generoso, un año con muchas respuestas y de muchas certezas, un año de mucha FE!!
Quiero compartir con ustedes un cuento maravilloso, una historia que por más pequeñita que parezca, por más simple, encierra en ella toda la sabiduría de los cuentos, una historia que nos enseña a seguir adelante cada día, nos enseña que los sueños si se cumplen y sobre todo nos enseña que no debemos abandonarlos JAMÁS, por más dificil que sea, por más duro que parezca...siempre hay una Luz al final del camino, SIEMPRE!!!...

Suena simple?, no creo, yo creo que suena a FÉ!
UNA MUY FELIZ NAVIDAD PARA TODOS USTEDES Y UN AÑO NUEVO LLENITO DE LUZ, ALEGRÍA , AMOR Y MUCHOS, PERO MUCHOS CUENTOS QUE ESTÁN POR SALIR A LA LUZ Y NACER EN NUESTRO INTERIOR!!!

(El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino para cumplir tus sueños)


EL GUSANITO QUE TUVO UN SUEÑO

(Cuento Popular)

(Ilustración: Daniela Violi)

(Fuente: Internet)

Hubo una vez un pequeño gusanito que le gustaba mucho salir por las mañanas a mirar las flores, los árboles, las nubes y el sol. Un día el pequeño gusanito tuvo un sueño: Soñó que desde la cima de una gran montaña podía mirar el valle, y fue tan hermoso su sueño que decidió cumplirlo, así que a la mañana siguiente salió con mucha determinación a cumplir su sueño.

Caminando por el bosque y muy cerca del camino un grillo vió pasar al gusanito.

-Hacía dónde te diriges?, le preguntó el grillo.

Sin dejar de caminar, el gusanito contestó:

-Tuve un sueño, anoche soñé que desde la cima de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo.

Sorprendido, el grillo le dijo mientras su amigo se alejaba:

-Debes estar loco!, Cómo podrás llegar hasta aquel lugar?, Tú eres una simple oruga! Una piedra será una montaña para ti, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable. Nunca podrás llegar!!. - Y el grillo comenzó a reirse si parar.

Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse.

De pronto se oyó la voz de un saltamontes:

-Hacía dónde te diriges con tanto empeño? - preguntó el saltamontes al gusanito.

Sudando ya el gusanito, le dijo jadeante:

-Tuve un sueño y deseo realizarlo, subiré a esa montaña y desde ahí contemplaré todo nuestro mundo.

El saltamontes no pudo soportar la risa, soltó la carcajada y luego dijo:

-Ni yo, con patas tan grandes, intentaría una empresa tan ambiciosa.

El se quedó en el suelo tumbado de la risa mientras la oruga continuó su camino, habiendo avanzado ya unos cuantos centímetros.

Al poco tiempo se encontró con un escarabajo que le preguntó lo mismo:

-Hacia donde te diriges con tanta decisión?.

-Tuve un sueño y deseo realizarlo, subiré a esa montaña y desde ahí contemplaré todo nuestro mundo.

El escarabajo esta vez no pudo aguantar la risa y soltó la carcajada en la cara del gusanito sin poder pronunciar una sola palabra.

Pero al gusanito no le importó, el siguió muy firme en su marcha y mientras caminaba soñaba con el ver todo el bosque desde lo alto de la montaña.

Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir.

- No lo lograrás jamás! -le dijeron-, pero en el interior del gusanito había un impulso que lo obligaba a seguir.

Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pasar la noche.

-Estaré mejor en mi casita - Dijo por última vez el gusanito.

Todos los animales del valle empezaron a preguntarse por el gusanito y en todo el bosque se escuchaban comentarios sobre aquél loco animal. Pero un día una hormiga encontró la casita del gusanito y fue corriendo a avisar a todos los bichos de bosque:

- ¡El gusanito se murió!, ¡El gusanito se murio! - gritaba y gritaba sin parar.

Los bichos del bosque fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal más loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió por querer realizar un sueño irrealizable.

Todos miraban con pena la casita del gusanito sin vida, pero una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una advertencia para los atrevidos, para darle un último adiós.

De pronto quedaron atónitos. Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta.

Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas con el color del arcoiris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: El gusanito se convirtió en "Una mariposa".

No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría. Se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño, el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. Todos se habían equivocado.