jueves, 6 de mayo de 2010

LA MADRE LOCA

(Cuento Africano)

(Ilustración: Patricia Metola - Fuente: Internet)

Hace mucho, mucho tiempo, vivían en una aldea dos mujeres jóvenes que no habían tenido la suerte de tener ni hijos, ni hijas. Había un dicho según el cual "una mujer sin hijos era una fuente de desgracias para la aldea".

Así que las dos mujeres decidieron alejarse para no castigar al pueblo entero por no tener hijos y construyeron su casa en las afueras.

Un día, una señora vieja golpeó a su puerta para pedir comida. Las mujeres jóvenes la recibieron con mucha amabilidad y le dieron de comer y ropa para vestirse. Después de comer y extrañada por el silencio y la ausencia de voces infantiles, la anciana les pregunto:

- ¿Dónde están sus hijos?

- Nosotras no tenemos hijos, ni hijas y por eso, para no causar desgracias a la aldea nos vinimos a vivir aquí y nos pasamos el día alejadas.

Entonces, les dice la señora:

- Yo tengo una medicina para tener hijos, pero después de haber dado a luz, la madre se vuelve un poco loca.

Una de la mujeres le contestó que aunque enfermase ella sería feliz por haber dejado un niño o una niña en la tierra. En cambio, la segunda le dijo que no quería enloquecer por un hijo.

La señora vieja dio la medicina solo a la que se lo pidió.

Después, algunos años más tarde la señora vieja regresó al pueblo y se encontró a las dos mujeres jóvenes. La que no había tomado su medicina le dijo:

-"Tu nos dijiste que quién tomara la medicina se volvería loca, pero mi hermana la tomó, tuvo una hija y no enfermó"

Y la anciana le respondió:

- "Volverse loca no quiere decir que se convertiría en una persona que anduviera rasgándose las ropas o que pasara todo el día mirando a las nubes como si paseara por el aire ; lo que yo quise decir es que una mujer que da a luz un niño o una niña estará obligada a: Reír sin parar, gritar todo el tiempo, llorar de pena pero también de alegría, corregir, dejar de dormir, guiar, educar, dar sin pedir nada a cambio, entender lo imposible, compartir lo mucho o poco que tiene, estar preocupada todo el tiempo, jugar, dejar de lado todo por alguien, pero sobre todo, amar incondicionalmente… Eso es él ser madre y volverse un poquito loca.

¡¡Para todas las madres del mundo, para las que son y las que serán, para las que están y las que se fueron, para las que no fueron pero son, para todas y cada una de ustedes.....Feliz día mamis!! ¡¡Gracias por su Luz!!


jueves, 8 de abril de 2010

CUATRO, CINCO O SEIS

(Cuento de Argelia)

(Del libro 30 cuentos del Magreb)

(Ilustración - Fuente: Internet)

Baha se había levantado al amanecer para ir al zoco.*

El día anterior, su tío le había dado dinero para que comprara cinco asnos.

Partió a pie, llevando consigo un poco de pan y algunas aceitunas que se fue comiendo por el camino. Al llegar al zoco, pidió un té a la menta.

Había muchos animales para vender. Ovejas, cabras, asnos, mulas, dromedarios y caballos estaban juntos y sufrían, como los hombres, por el calor agobiante, el polvo y las innumerables moscas. Baha pasaba de un grupo de asnos a otro y se detenía a mirar los que le interesaban. Cuando elegía uno, le pedía al mercader que abriera la boca del animal para ver en qué estado se encontraban sus dientes. Luego regateaba el precio durante un

buen rato.

Al mediodía, Baha poseía cinco asnos jóvenes y robustos, y con ellos se alejó del zoco muy satisfecho. En el camino de regreso, se sintió cansado. Montó sobre una de las bestias para descansar. Al cabo de un rato, tuvo la impresión de que le faltaba un asno. Contó los animales: uno, dos, tres, cuatro. Faltaba uno.

Volvió a contar y le seguía faltando uno. Muy disgustado, le dio al asno con los talones y se fue a la izquierda y a la derecha antes de mirar hacia atrás, sin vislumbrar al asno que faltaba.

De pronto vio a un felá* y le pidió ayuda.

—He comprado cinco asnos en el zoco y acabo de perder uno —le explicó tristemente.

El felá contó en voz alta.

—Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis. ¿Has contado el asno en el que estás montado?

—No —respondió Baha—, pero ¿cómo puedes encontrar seis si sólo he comprado

cinco?

—Simplemente porque tú eres un asno entre los asnos —dijo irónicamente el felá alejándose.

Avergonzado, Baha siguió su camino con los animales y no le contó a nadie lo ocurrido.


*Felá: Campesino

*Zoco: Plaza del mercado