jueves, 13 de agosto de 2009


EL ANCIANO Y EL NIÑO Y EL BURRO

(Cuento de la India)

(Imagen - Fuente: Iternet)

Eran un anciano y un niño que viajaban con un burro de pueblo en pueblo.

Un día llegaron a una aldea caminando junto al burro y, al pasar por ella, un grupo de muchachos se rió de ellos, gritando:

-¡Miren que par de tontos! Tienen un burro y, en lugar de montarlo, van los dos andando a su lado. Por lo menos, el viejo podría subirse al burro.

Entonces el anciano se subió al burro y prosiguieron la marcha. Llegaron a otro pueblo y, al pasar por el mismo, algunas personas se llenaron de indignación cuando vieron al viejo sobre el burro y al niño caminando al lado. Entonces dijeron:

-¡Parece mentira! ¡Qué desfachatez! El viejo sentado en el burro y pobre niño caminando.

Al salir del pueblo, el anciano y el niño intercambiaron sus puestos.

Siguieron haciendo camino hasta llegar a otra aldea. Cuando las personas los vieron, exclamaron escandalizados:

-¡Esto es verdaderamente intolerable! ¿Habrán visto algo semejante?. El muchacho montado en el burro y el pobre anciano caminando a su lado.

-¡Qué vergüenza!. Exclamaban.

Puestas así las cosas, el viejo y el niño compartieron el burro. El fiel animal llevaba ahora el cuerpo de ambos sobre sus lomos. Cruzaron junto a un grupo de campesinos y éstos comenzaron a vociferar:

-¡Sinvergüenzas! ¿Es que no tienen corazón? ¡Van a reventar al pobre animal!

El anciano y el niño optaron por cargar al burro sobre sus hombros. De este modo llegaron al siguiente pueblo. La gente se apiñó alrededor de ellos. Entre las carcajadas, los pueblerinos se burlaban gritando:

-Nunca hemos visto gente tan boba. Tienen un burro y, en lugar de montarse sobre él, lo llevan a cuestas.

-!Esto sí que es bueno! ¡Qué par de tontos!

De repente, el burro se tropezó, se precipitó en un barranco y se murió.

martes, 28 de julio de 2009

LA ARAÑA BASNEMPÖRO

(Del libro: El misterio de las islas de Pachacamac y otros relatos 2004)

(Ilustración: Daniela Violi

Fuente: Internet)

¿Alguna vez vieron entre las ramas de los árboles escondida una hermosa tela de araña?,

¿Vieron su perfección, su brillo, como si fueran los hilos hechos de plata?

Pues esa obra de arte, tan perfecta, tan delicada y hermosa le pertenece a un solo ser que habita en escondida entre las plantas en la selva peruana: La araña.

Es tan hábil en su trabajo que el hombre envidia su maestría.

Dicen que los antepasados Cashinahuas se vestían con hojas de plantas porque no sabían hilar ni tejer.

Y dicen también que el la selva del Perú, hacia los alrededores del Ucayali Central, vivía una araña llamada Basnempöro y ella, al ver a los Cashinahuas cubiertos con hojas, se compadeció de ellos y decidió ayudarlos.

Se le ocurrió una idea mágica: transformarse en mujer, ir a vivir con los Cashinahuas y tejer e hilar para ellos, ya que mucha falta les hacía.

Tan pronto Basnempöro, la araña convertida en mujer se instaló en la aldea, corrió la noticia de que había llegado una mujer que practicaba y sabía muy bien el arte del tejer e hilar.

Los pobladores comenzaron a llevarle sus montoncitos de algodón, que Basnempöro convertía en vestidos, mantos y telas para los más diversos usos.

Un día, una Cashinahua le llevó cuatro enormes canastas llenas de algodón, y le encargó que le fabricara una hamaca, un pantalón, una blusa y una falda.

Cuatro días después, la mujer fue a la casa de Basnempöro, la araña convertida en mujer, para recoger sus cosas.

Cuál no sería su sorpresa al darse cuenta de que éstas no estaban terminadas.

-¡Qué barbaridad!-dijo la mujer, poniéndose las manos en las caderas- ¿Dónde está mi hamaca, mi blusa, mil falda y mi pantalón? - dijo muy enfadada.

-Bueno, la verdad es que…..-Trató de contestar Basnempöro.

-Devuélveme el algodón que te dí.- dijo la mujer.

-Eso es imposible, buena mujer – Respondió Basnempöro- Me tragué el algodón para…

-¿¡Se ha tragado mi algodón!?,¡Se ha tragado mi algodón! – Interrumpió la mujer gritando- ¡Es una ladrona!.

La desagradecida mujer no quiso escuchar la explicación de Basnempöro: Ella en primer lugar necesitaba tragarse el algodón para que una vez digerido saliera convertido en hilo; recuerden que es una araña; y recién entonces podía empezar a tejer. La mujer le había dejado tanto algodón, que Basnempöro no había tenido tiempo de convertirlo todo en hilo. Pero la dueña de las cuatro canastas de algodón estaba furiosa y fue de casa en casa contándole a la gente que Basnempöro, la araña convertida en mujer, le había robado su algodón.

Los rumores corren como el viento, siempre dan vuelta y regresan: La araña se enteró de lo que se decía de ella por boca de una amiga y se enojó muchísimo. Apuró su trabajo, terminó la hamaca y las demás prendas, y llamó a la mujer que la había difamado.

-Aquí tienes tus cosas- le dijo- Y también este ovillo de hilo que ha sobrado. Recoge todo y vete. Sé que has estado hablando mal de mí. No quiero saber nada contigo ni con tu pueblo.

La mujer, muy avergonzada, se marchó sin decir palabra.

Al día siguiente, Basnempöro, la araña convertida en mujer, fue a casa de su única amiga y le dijo:

-Me he cansado de vivir aquí. Cuando vine, lo hice con la intención de ayudarlos. Pero no han sabido apreciar mi buena voluntad. Así que nunca volveré a trabajar para ustedes. Como tú has sido mi amiga, te voy a enseñar los secretos del arte de hilar y tejer. Por tu cuenta podrás transmitirlos a los demás.

Así lo hizo, y enseguida desapareció y volvió a la espesa selva y una vez allí adoptó su forma original.

Dicen que a partir de entonces, gracias a las enseñanzas que dejó Basnempöro, la araña convertida en mujer, las mujeres Cashinahuas aprendieron el arte de hilar y tejer y lo hacían con gran habilidad, aunque quizá jamás logren la perfección y delicadeza de la tela de araña.